jueves, 13 de marzo de 2014

SAN ANDRÉS DE SATUÉ (iglesias mozárabes VI)


 El reducido núcleo de Satué, ubicado sobre un altozano bajo la ladera oeste del monte de Santa Orosia, presenta unos interesantes ejemplos de arquitectura aragonesa de los siglos XVI y XVII. En el punto más elevado del pueblo se levanta su parroquial (S. XI) bajo la advocación de San Andrés.






Responde al esquema básico de nave única rectangular, sin decoración, con una sencilla techumbre en madera a doble vertiente, finalizada en un presbiterio atrofiado que se apoya en contrafuertes exteriores, cubierto por bóveda de medio cañón o de horno, que en su parte inferior del ábside podemos apreciar la cuidadosa colocación de las hiladas concéntricas, sillarejo a soga y tizón, técnica bien asimilada de los maestros lombardos.




 Durante la Guerra Civil, tanto la nave como la torre, sufrieron graves desperfectos, restaurados durante los años 70 por la Asociación de Amigos de Serrablo. Habiendo que puntualizar que la portada del templo, compuesta por dos arquivoltas sin decoración, es la original; abierta sobre el lienzo meridional como corresponde canónicamente. Por su parte en el hastial occidental se abren tres ventanas de medio punto, dispuestas triangularmente, que permiten una iluminación más generosa.





 Pero sin duda requiere una especial atención el ábside con el que se preside todo el conjunto. Supone un tipo paradigmático dentro de este arte de la margen izquierda del Gállego, y como se ha citado en tantas ocasiones: “uno de los ejemplares más puros del estilo larredense”. Está decorado al exterior con cinco arcuaciones lombardas, en el centro una ventana aspillerada con arco de medio punto, al que se le confiere un aspecto de arco de herradura, ayuda a terminar de encontrar la armonía.







 Sobre estas arcuaciones lombardas, continúa, entre dos gruesas molduras tóricas, el correspondiente friso de baquetones – 40 de estas piezas- que ya da paso a la cornisa o tejaroz.  Cubierto con una bóveda de horno.



 Las semejanzas con el ábside de Lárrede parecen fuera de toda duda, si bien el de Satué consta de cinco arcuaciones mientras en el larredense aparecen hasta siete.  Ambos en su ejecución están  entre los más arquetípicos de este arte serrablés, lo que ha llevado a pensar en que pudo tratarse de un mismo maestro el que concibiera y ejecutara ambas obras. Sin embargo, será Durán Gudiol quien entienda que se trata de una algo posterior, de principios del siglo XI.






Lo cierto, es que se  puede advertir como dos grupos o conjuntos que denotan lenguajes diferentes. El ábside con una dependencia evidente con Lárrede, del que debió encargarse un maestro vinculado a áquel, pero  …..la nave como la torre alejado ya del lenguaje lerredense y más cerca del romántico pleno, indicando la presencia de un segundo albañil, aunque ambos aparecen bien ensamblados por la presencia de contrafuertes.






En cuanto a l robusto ejemplar de torre, situada en la parte meridional, presenta dos pares de amplios ventanales de arco de medio punto para alojar las campanas, más otros tres vanos similares a los que aparecen en el hastial meridional de la nave.